Ocultación del deterioro y de la muerte

María Die nos hace reflexionar sobre "la ansiedad ante la muerte o temor a la propia muerte o proceso de morir, surge de un conflicto psicológico entre nuestro instinto de conservación y la inevitabilidad caprichosa de la muerte".

Maria Die Fundación Mémora

Parece que las sociedades están cada vez más inmersas en una cultura de creciente negación del envejecimiento, del deterioro y de la muerte, y esto se hace cada vez más evidente a través de por ejemplo, diferentes productos y servicios para disimular los signos de la edad avanzada o de la muerte (cremas, tanatoestética, etc) o de los programas para el rejuvenecimiento del cuerpo y de la mente, etc. Actuamos como si el sufrimiento y los finales no fueran parte de nuestra vida cuando en realidad, ocupan una gran parte de nuestro tiempo y consumen gran parte de nuestra energía. Vivimos en una cultura narcisista que devalúa el deterioro. Hay organizaciones de tercera edad en algunos países que sugieren a las universidades para mayores no impartir cursos relacionados con la muerte. 

La muerte siempre conlleva ansiedad en una sociedad a la que mueve el placer. La ansiedad ante la muerte o temor a la propia muerte o proceso de morir, surge de un conflicto psicológico entre nuestro instinto de conservación y la inevitabilidad caprichosa de la muerte.

Teorías psicológicas sugieren que cuando un individuo inevitablemente se hace más consciente de la muerte, intentara instintivamente suprimirla a través del temor, que puede tomar la forma de o bien de un simple pensamiento relacionado con la muerte, o bien de fobias severas y de comportamiento desesperado. Según otros, los seres humanos somos conscientes de nuestra propia mortalidad, lo cual genera ansiedad existencial intensa. Con el fin de reducir dicha ansiedad los seres humanos intentan alcanzar una inmortalidad literal o simbólica. A veces esto se consigue a través de la religión. Debido a que la ansiedad existencial ante la muerte surge de la creencia de que todo cesa tras la muerte, nada continúa existiendo a ningún nivel, individuos comienzan a gravitar hacia la religión o hacia cualquier creencia que ofrezca una vía de escape a tal destino de aniquilación. Otros autores se centran en el significado atribuido a la muerte describiendo diez significados diferentes asociados a ella: fin, incertidumbre, aniquilación, última pérdida, interrupción del flujo de la vida, separación de seres queridos, dolor y soledad, prematuridad y violencia, fracaso en completar tareas laborales, juicio y retribución

Para Rollo May y Viktor Frankl las vidas de las personas se rigen por las decisiones que se toman en relación con la vida y con la muerte: todos los humanos somos conscientes de que algún día moriremos; todos nos enfrentamos a la dicotomía de encontrar significado a la vida pero a la misma vez, confrontar el conocimiento de la muerte que acecha. Esta dicotomía puede guiar a la persona bien a experimentar ansiedad negativa que puede alterar significativamente la vida del individuo,  bien a experimentar ansiedad positiva que llevaría a una vida llena de significado y a la posibilidad de aprovechar al máximo las oportunidades y la propia potencialidad. 

La teoría del apego, según la cual las personas exhibimos diferentes patrones de vinculación a otras personas, considera que aquellos que tienen mayor ansiedad ante la muerte tienden a tener estilos de apego o vinculares más inseguros, caracterizados por un temor al abandono y por falta de confianza en otras personas, lo cual puede constituir una barrera para formar relaciones cercanas y de apoyo. Por el contrario, aquellos con vínculos mas seguros tienden a experimentar menos ansiedad ante la muerte, probablemente debido a que se sienten mas apoyados y conectados a terceras personas que pueden proporcionar una sensación de confort y seguridad en los momentos de afrontar la muerte.

Si el significado que las personas asocian a la muerte es positivo, las consecuencias pueden ser reconfortantes. Si son negativas, las consecuencias variarán según el significado.

Quizás uno de los recursos sociales con los que contamos para reducir la negación de la muerte es el de los movimientos hospice y de cuidados paliativos y de soporte, donde se favorece que las personas vivan plenamente con el conocimiento y amenaza de una muerte inminente. Afortunadamente desde aquí se publican manuales y guías que facilitan la transición y favorecen una “buena” muerte en la que el equipo sanitario valora las necesidades y deseos del individuo y de su familia y las aborda en todas sus dimensiones: espiritual, física, emocional, intelectual, social, cultural, interpersonal y económica.

Si nosotros como sociedad, deseamos asistir a las personas para reducir su temor a la muerte y aumentar su aceptación de ella con el fin de que puedan vivir vidas mas productivas, con menos temores, y de manera más eficiente, debemos proporcionar entornos educativos, de apoyo y de cuidado compasivo a las personas ancianas y moribundas y a sus familias. Esto constituiría además, un enorme beneficio social.

Autora:
Maria Die Trill
Cancer Center
Clínica Universidad de Navarra, Sede Madrid
Miembro del Consejo Asesor Fundación Mémora