La musicoterapia forma parte de las terapias complementarias para mejorar el estado de salud y el bienestar del paciente. Contribuye a aliviar el dolor y a reducir el estrés y la ansiedad, aspectos especialmente relevantes en personas que se encuentran en la fase final de la vida.
Cada año, más de 230 pacientes ingresados en la Unidad de Cuidados Paliativos (UCP) de distintos centros asistenciales, así como personas atendidas en sus domilcilios, participan en el programa de musicoterapia impulsado por la Fundación Mémora, que suma un total de 700 sesiones anuales.
"El 100 % de familiares recomendaríamos esta técnica a familias y pacientes que atraviesan una situación de agonía como la que se vive ante un cáncer terminal", asegura Luis, que participó en el proyecto de musicoterapia durante el ingreso de su esposa en la etapa final de su cáncer de pulmón.
Los resultados obtenidos demuestran que la musicoterapia mejora de forma significativa la calidad de vida y ayuda a afrontar el sufrimiento físico y psíquico, lo que ha favorecido su creciente reconocimiento como herramienta terapéutica.
